Bonitos y tristes. Ce sont les adieux. Y de fondo se oye 'Summercat', poniéndole banda sonora al ocaso de los días estivales. No, no me malinterpretéis, no me estoy despidiendo del blog, eso no sería bonito.
Tampoco he tenido ningún ''amor de verano'', eso ya pasó en mi verano de los 17. Ahora no sería justo para A., y además, tampoco ha aparecido la oportunidad. No he tenido vacaciones en el sentido de coger más de 3 días libres, hacer la maleta, cambiar de ciudad y fotografiar hasta las piedras del suelo, cosa que hacemos aunque sea por error. No he estado en ninguna isla, no ha habido mojitos ni fiestas en la arena por la noche, pero aún así le he cogido un cariño especial a la canción de Summercat, y me siguen emocionando las despedidas. Maintenant la maison est vide.
Lo que más me gusta de ellas son los abrazos, sobre todo cuando sientes que son sinceros. La tristeza que puedas sentir porque algo termina se ve compensada con la certeza de que no es para siempre. Quizá es que hasta ahora he tenido suerte, pero no recuerdo ninguna despedida definitiva. Nous regrimperons à la cîme des arbres. ¿Y qué opináis de los 'Hasta pronto' que se escuchan en el interior de los coches, mientras hay alguien agitando las manos y sonriendo desde la acera? Como diría V., parece que están limpiando cristales, pero no deja de ser una imagen entrañable. Me ha acompañado durante tantos veranos que, aunque pensándolo fríamente la escena pueda parecer ridícula, no dejaré de hacerlo.A cada uno de esos momentos le acompaña un olor, y adoro reencontrarme con él a pesar del tiempo. Luego viene la nostalgia, pero como dice Candela Peña cuando interpreta a Caye en la película Princesas, en parte es bueno tener nostalgia, eso significa que tienes recuerdos que merecen la pena retener.
À bientôt







